12/31/2010
Fin de una década
Junto a mi amigo Ismael Merla, queme simbólicamente una pieza.
Fin de una década
!feliz 2011!
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11/05/2010
Trabajos seleccionados
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10/18/2010
9/26/2010
Gemas, último proyecto en Lima
Julio 25 2010, Lima Perú.
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8/11/2010
Algunas notas sobre 2211 DÍAS EN LIMA
El arte de recolectar
10 de Agosto del 2010Víctor Castro, un escultor mexicano, quizá nunca se imaginó que su afán por juntar materiales poco convencionales para realizar su trabajo lo llevaría a recibir el calificativo de "artista recolector" y ganar el Premio Nacional Ciudadanía Ambiental 2009 con su obra: "Escultura social, soy un recolector".
Trabajo colectivo. Castro considera que su trabajo con el reciclaje y la idea del cuidado del medio ambiente surgieron accidentalmente. "Ni soy ecologista, ni soy reciclador, soy un escultor que usa materiales que la gente considera basura. Pienso que son elementos y formas que tienen muchas posibilidades creativas y estéticas", explica Víctor, quien de botellas, tapas, piedras y hasta envolturas de chocolate hace piezas de arte.
Uno de los proyectos que le dejó mayor satisfacción fue "Escultura social, soy un recolector", porque involucró a mucha gente. "Fue un proyecto muy interesante para mí porque abarcó todas las clases sociales, todos los sectores y a personas de todas las edades. No era sólo yo sino todo un grupo gigantesco de gente interesada en un mismo objetivo" Para juntar el material (millones de tapitas de plástico) estableció "Los sábados recolectores", donde la gente que le entregaba sus tapas se enteraba del proyecto y además reflexionaba sobre el cuidado del medio ambiente. Todo surgió de forma instantánea.
"Mi trabajo se debe plenamente al entorno, tanto a la gente que me rodea como a las cosas que consumen y desechan, de ahí aparecen los proyectos y su magia: las redes recolectoras", afirma Víctor, quien en ningún momento de su trabajo deja de disfrutar artísticamente, y si eso lo puede combinar con alguna reflexión, como el caso del medio ambiente, él no lo rechaza.
Silvia Quispe Ramírez squispe@epensa.com.pe
Fotos: Omar Lucas oarapa@epensa.com.pe
Objetos en busca de forma
Sus esculturas surgen de materiales reciclados para fines no utilitarios
Con su muestra 2211 días, el creador mexicano resume sus 6 años en Perú
Estilo. Castro da mayor importancia a las formas de la escultura, no a los materiales.
Miguel Ángel Vallejo S.
Si bien con el inodoro de Duchamp convertido en una pieza artística surge el arte moderno, la idea de re-utilizar materiales tiene en sí múltiples matices. Víctor Castro (México, 1974) trabaja con materiales como botellas, plomo, maderas y demás piezas recicladas, pero en este estilo ha habido variaciones sustanciales.
Curada por Jorge Villacorta, su exposición 2211 días marca una despedida con nuestro país, pues viajará de retorno a México luego de seis años, y surge como un balance de su obra. Incluye piezas de varias exposiciones realizadas en Lima, unas 70 de entre las 210 que realizó, en varios formatos y soportes.
Alrededor de sus esculturas coloridas, con títulos como “No manto” o “No quipu”, o aquellas que semejan gotas de plomo hechas con las mismas gotas de plomo, se percibe que lo importante es la forma, no el material. La armonía de las composiciones es la experiencia estética principal, que se combina con el soporte.
“En Lima conseguí mi madurez absoluta”, afirma Castro, al referirse a sus trabajos como escultor. Y es que las exposiciones que realizó en España (donde estudió un posgrado en estudios museográficos) y México surgían de “perseguir las piezas que aparecían en el camino”, como maderas; luego empezaron a crecer porque sus amigos recolectaban materiales para él.
En comunidad
A su llegada a Lima, lanzó una convocatoria para recolectar materiales, para una muestra en la galería Punctum en 2005. “Pedía a cada persona que me diera una tapita, pero luego eso cambió cuando me percaté de que era un trabajo en grupo. El trabajo pasó del singular al plural”, afirma Castro. Así, para las siguientes exposiciones el discurso cambió a “por favor, bríndenos su tapita”. E incluso para la muestra 121 contenedores, en 2009, se hizo un trabajo con colegios y voluntarios recogiendo materiales reciclados. “Si la gente no ve el proceso, es muy difícil que se dé cuenta del mensaje”, explica el artista.
Sin embargo, no se considera un artista ecologista cerrado: “Mis objetos no tienen un uso utilitario, son piezas de arte. El reciclaje es para crear otros objetos útiles. Además trabajo con plomo”, explica.
Este propósito didáctico fue el motivo que trajo a Castro al Perú, pues trabajó varios años en el Museo de Arte de Lima como especialista en museos y luego pasó al Museo de Arte Contemporáneo dirigiendo los talleres-charlas Arte en tu parque, trabajados con niños. Castro parte de retorno a México en unos días a trabajar en el Museo Tamayo, como curador en educación.
8/07/2010
7/26/2010
2211 DÍAS EN LIMA
El próximo lunes 2 de agosto a las 19:00 hrs se inaugura en la galería [e]Star la exposición 2211 DÍAS EN LIMA. Espero poderlos ver por ahí.

En el espacio de seis años y un mes Víctor Castro se las arregló para hacerse de un espacio y un tiempo y trabajar su obra escultórica en Lima. Venía de España y no de México, por lo tanto, desde un primer momento, lo que hizo entre nosotros solo ha guardado un escueto aire de familia con lo que uno ve del arte mexicano contemporáneo, de cuyo contexto estaba mayormente desenganchado desde 2002. Tampoco tenía que ver con la escultura española de ningún lado en particular. Si algo podía ser señalado como lo que lo diferenciaba claramente de otros artistas era su actitud, que en su caso se ha sostenido gracias a la conciencia que posee de su propia libertad y a su mirada desprejuiciada dirigida a la cultura urbana práctica, ejemplificada por los usos que se les da a los más diversos dispositivos (muy frecuentemente producidos en serie); y, también ciertamente a su capacidad de hacer del proceso vivido con la materia una sucesión de peripecias y hallazgos en un hilo narrativo cuyo desenlace nadie se atrevería a adivinar. Probablemente Castro haya sido el artista visual con más actitud en tiempos recientes en la escena de las artes visuales en Lima, y con más proyectos innovadores en un terreno en el que buena parte de los actores pone de manifiesto su postura retrechera. Entre nosotros, este artista mexicano deja una estela de goce compartido, tanto por efecto de su curiosa experimentación alimentada por su humor franco, como por efecto de su fantasía llena de cábalas y artificios. El mismo elán expansivo ha poblado sus diminutos trabajos de precisa construcción así como aquellos ambiciosos proyectos de participación colectiva que supo generar.
Su presencia y práctica escultórica ha abierto una serie de posibilidades que sumadas a otras extrañas conjunciones en el tiempo actual están contribuyendo a la renovación de la escultura peruana tal como está ocurriendo ahora.
El lugar elegido para su desarrollo futuro verá aparecer nuevos ecos, algunos limeños, cargados de incansables acción y reflexión y de una apuesta por comprometerse con el mundo a través de las cosas que lo pueblan y los comportamientos que con y por ellas se generan.
Jorge Villacorta
Julio 2010
7/18/2010
materia y futuro
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6/23/2010
El método del recurs(e)o (2a parte)
La segunda parte del método del recurs(e)o estará abierta al público hasta
el 18 de julio en la Galería “L’Imaginaire” de la Alianza francesa en AV.
Arequipa 4595, Miraflores.
domingo de 8.30 a.m. a 8.00 p.m. y el ingreso es libre.
Curaduría: Emilio Tarazona y Stefanía Polo.
ONG, Valeria Ghezzi, Daniela Ortiz de Zevallos
El planeta frente a una tempestad mal llamada progreso.
A escala global, las transformaciones que afectan lo cultural y lo social se inscriben también sobre los cambios que reconfiguran de modo irresponsable e irreversible el equilibrio ecológico del planeta, vulnerado hasta el borde del colapso por acción del actual sistema-mundo. Así, acaso seremos testigos no solo de una reducción drástica del caudal de muchos ríos, alimentados por glaciares o nevados en riesgo de desaparecer, de futuros desiertos allí donde todavía vemos selvas, o de islas y ciudades costeras inundadas por el aumento del nivel del mar; sino también de la pérdida irreparable de ecosistemas y de biodiversidad.
Pocos siglos de progreso unidireccional implantado desde la modernidad e intensificado con la revolución industrial, y sin interés por la planificación sostenible o renovable de los recursos naturales vorazmente depredados, exige hoy grandes desafíos para una imaginación como motor de acciones concretas. Partiendo de iniciativas individuales o involucrando a comunidades o redes sociales, consolidan una alternativa a contramano de las escasas iniciativas ofrecidas por los gobiernos o los intereses económicos de muchas corporaciones trasnacionales. De modo concreto o simbólico se opera aquí una recuperación y restauración lenta de los daños producidos. Estas propuestas apuntan a un acto de sanación y consolidación de una nueva subjetividad política en la humanidad. Y, en muchos casos, pesa en ellas menos la nostalgia por aquello que se pierde, que aquella mezcla de incertidumbre y esperanza que nos depara el cercano porvenir.
El método del recurs(e)o. Cuando Alejo Carpentier hizo una suerte de
detournement con el título del libro de Descartes, titulando su novela “El
recurso del método”, lo hizo para ironizar, en una ficción demasiado
verosímil, acerca de las estrategias de un autoritario caudillo instalado en
el menos cartesiano de los mundos posibles: América Latina.
Aquí, El método del recurs(e)o es el nombre que toman tres exhibiciones que
intentan dar una vuelta de tuerca a la ironía de Carpentier para hablar
mejor de modalidades o aspectos en los que múltiples recursos (naturales,
culturales y humanos) son apropiados para nutrir propuestas de arte
contemporáneo en el Perú.
El recurso es, en nuestro contexto, un sustantivo que ha sido verbalizado.
Así, “recursear” es un modo de referirse a las actividades laborales en el
margen del mundo formal, que se llevan de modo intermitente o irregular o
sin marco de legalidad establecido (verosímil, aunque bastante cerca de la
ficción). Por otro lado el tema de los recursos y su apropiación en nuestro
país es actualmente una plataforma de discusión clave en un momento de un
crecimiento macroeconómico ponderado favorable.
6/20/2010
Nuevo diseño y secciones
5/23/2010
1/03/2010
Año de la escultura y la fotografía

BALANCE DE FIN DE AÑO [2009]. ARTE
EL 2009 SERÁ RECORDADO POR EL IMPORTANTE ABANICO DE ESCULTORES QUE LOGRARON CREAR SUS PROPIOS VOCABULARIOS Y CONSOLIDAR SUS PRESENCIAS. LA PRODUCCIÓN DE LOS FOTÓGRAFOS NO SOLO RESULTÓ INCESANTE, SINO TAMBIÉN DE GRAN CALIDAD
Por: Elida Román
Domingo 3 de Enero del 2010
Como no sucedía hacía mucho tiempo —y quizá resulte un hito a contabilizar— la escultura ha ocupado, sin interrupción, la agenda del 2009. No solo por el poco usual número de exposiciones, sino por la calidad y diversidad que se hizo presente. El comienzo del año fue quizá premonitorio: aun se exhibía “Del mito al sueño: de Rodin a Dalí”, muestra memorable.
Si bien es cierto que la escultura contemporánea peruana puede encontrar su despegue a fines de los años 70, debiendo recordarse la definitiva labor en tal sentido de Anna Maccagno, artista y maestra, y pese a una presencia y ejercicio que siguió con firmeza y creatividad destacables, también es una realidad que no ocupó el lugar, la presencia que, con justicia, necesitaba. Desde la poca respuesta de mercado hasta la obligada postergación en los programas y las decisiones de responsables de exhibiciones y curadurías, y hasta prácticamente la total ausencia de concursos y convocatorias a realización, es la actividad que ha demostrado mayor fortaleza y tenacidad, a la par de una vocación de innovación y creatividad, que la siguen colocando en un rango privilegiado. Cuando menciono esta vigencia y presencia de la escultura en las actividades del año, llamo la atención sobre la realización de dos muestras antológicas que iniciaron la aproximación, si bien incompleta y un tanto superficial, a dos artistas que aportaron una presencia singular: Cristina Gálvez (1919-1982) y Marina Núñez del Prado (Bolivia, 1908-Perú, 1995). Queda pendiente la investigación y análisis en profundidad de sus respectivas obras.
También es una realidad que las muestras presentadas en el período no incluyeron artistas que transgredan los cánones tradicionales y se internen en cruces estéticos, pero el conjunto de lo que se pudo ver es un importante abanico de escultores que han logrado crear sus propios vocabularios y consolidar sus presencias. Recordemos algunas muestras: Margarita Checa, Mónica González Tobon, Amelia Weiss, Silvia Westphalen y Percy Zorrilla. Mención especial, Armando Varela, quien se presentó luego de décadas de residencia londinense. Entre los jóvenes, Manuel Larrea y Alberto Patiño, y con una propuesta interesante y bien planteada, Nani Cárdenas.
En cuanto a la fotografía, El Centro de la Imagen comandó una actividad no solo incesante, sino también de gran calidad, en que es difícil subrayar distinciones. En el ámbito general, y en mi opinión, la mejor exposición fue la de Mariano Zuzunaga (“La velocidad del tiempo”), seguida por la Nelly Plaza, dedicada a la historia de la música andina (Casona). Entre los jóvenes, dos presencias notables, Musuk Nolte y Christian Fuchs. Y en cuanto a grandes muestras, la magnífica “Fotografía subjetiva-la contribución alemana 1948-1963”, gracias al Instituto Goethe y el CCPUCP. Cerrando el año, la presentación de una selección del Archivo Courret en el Icpna: Mención aparte, la siempre interesante Ana de Orbegoso. El 2010 se anuncia como un momento de gran actividad, con la realización de la primera feria de fotografía, Limaphoto.
El diseño tuvo un buen año de presentaciones. Destaco “Escuela de Ulm-1953-1968” y “Northern Stars” (Icpna) y “Kené, arte, ciencia y tradición en diseño”, estupenda iniciativa del Museo de la Cultura.
La pintura, en su amplia gama de posibilidades, demostró que no ha muerto y que, por el contrario, ha renovado su empuje. Y esto no solo partió de los maestros que realizaron estupendas presentaciones —Fernando de Szyszlo, Gerardo Chávez, Julia Navarrete, Alberto Quintanilla, Eduardo Moll (muestra retrospectiva muy bien curada por Manuel Munive)—, ni de los proyectos históricos y analíticos, nacionales y extranjeros —“Sabogal, su entorno y su tiempo”, “Enrique Camino Brent”, “Retratos-Siglos XVI al XX en la Colección de San Marcos”, “El cubismo y su entorno en la Colección de Telefónica”, por citar cuatro exposiciones de gran éxito entre público y crítica—, sino también porque hace tiempo no existía unanimidad en considerar a un joven pintor, como la mejor obra del año (Roy Keitel) y conceder el premio “Pasaporte para un artista” a José Luis Carranza, otro joven que ejerce su expresión por la misma vía. Ambos con propuestas diferentes, pero con pinturas ante las que no cabe indiferencia y traspasan encasillamientos o adjetivaciones innecesarias.
El número de muestras, como siempre, es el más nutrido del espectro y, como en el caso de la escultura, no conlleva fuertes transgresiones o audacias, sino que consolida posiciones y reafirma calidades. Cito —sin orden— los que en mi opinión fueron presentaciones destacadas. Entre los mayores: Alejandro Alayza, Fernando de la Jara, Eduardo Gutiérrez (un artista singular, que llega a los 90 años, residente por cincuenta años en París), Eugenio Raborg, Luz Negib, Hernán Pazos, Víctor Escalante, Armando Williams, Enrique Polanco, Charo Noriega, Moico Yaker, Piero Quijano. De generaciones más recientes, Miguel Aguirre, Eduardo Llanos, Walter Carbonell, Tito Monzón, Ricardo Córdova, Ramiro Pareja, Patricia Villanueva, Cherman, Sandra Gamarra, Aarón López, Jean Paul Zelada, Fito Espinoza, Fernando Gutiérrez (“Huanchaco”).
Mención especial a dos artistas que, desde diferentes puntos, se han convertido en motores de iniciativas de largo alcance y fuerte trascendencia. Christian Bendayán, que no solo presentó su obra personal en una muy buena muestra, “Luz”, sino que realizó una infatigable labor de compilación, selección, investigación y promoción, del arte urbano amazónico, con extensión a otras manifestaciones regionales, y publicó un libro singular, “Recuerdos de Iquitos”. Y Víctor Castro, artista mexicano radicado en el Perú, que está llevando a cabo un trabajo estupendo, no solo en cuanto al sentido ecológico y de toma de conciencia que propone, sino al cuidado de la adecuación estética del mismo, asumiendo un liderazgo nuevo y necesario en el medio.
Otra mención especial no es para un artista, sino para una mujer que ha dedicado muchos años a recopilar documentación e información sobre la mayor cantidad de artistas peruanos por nacimiento o por incorporación al medio, a partir del siglo XVI. Tarea titánica, tomando en cuenta que no reside en el Perú, y sigue enriqueciendo su trabajo. Gabriela Lavarello de Velaochaga ha publicado “Artistas plásticos en el Perú”, verdadero vademécum para todo aquel que quiera encontrar información al respecto e indispensable punto de partida para concretar una necesidad largamente postergada. Palmas especiales para su tenacidad.
Concluyendo con el recuento, dos muestras dedicadas a dos clásicos españoles contemporáneos: “La magia de Miró” y “Chillida, la poética del papel”. Y la presencia de cuatro visitantes de lujo: Claudia Accadi, una de las más importantes figuras del arte italiano actual, con una instalación que estaba destinada a formar parte de la Noche Blanca que se frustró, José Bedia (Cuba) y Sergio Camporeale y Jorge Macchi (Argentina), que tuvieron presentaciones a la altura de su bien ganado prestigio.
Quedan pendientes el comentario a las instituciones, las controversias y los proyectos.
6/13/2009
3/29/2009
Individual de Victro Castro, por Élida Román, El Comercio

CRÍTICA DE ARTE
Individual de Víctor Castro
Por: Élida Román
“Reflexiones sobre el nivel de mar” —que puede visitarse en la galería Lucía de la Puente— es un brevísimo resumen de varios de los modos y estrategias del arte contemporáneo. Su autor, Víctor Castro (México, 1974), reside en el Perú desde el 2005, y lleva realizada una constante actividad artística, debiendo destacarse su gran proyecto interactivo “121 contenedores/Soy un recolector”, que supo convocar, durante dos años, a una multitud de participantes “recolectores”, y cuyo resultado puede apreciarse en el otrora parque Salazar de Miraflores.
Proyecto en que la participación lleva aparejada la instancia subliminal de toma de conciencia hacia aspectos de ecología, de responsabilidad hacia el medio ambiente y también, la muy importante acción de coparticipación, de integración a propósitos comunes con sentido de pertenencia y adhesión al bienestar grupal, a través de una acción cuasi lúdica y de apariencia trivial.
Es una obra de “arte procesal”, en que lo importante ha sido, precisamente, las acciones que llevan a su realización (recordar la memorable “When Attitudes Become Form”, exposición antológica de este arte, en el Whitney Museum de NY, en 1969)
Retomando el comentario sobre la exhibición en galería, encontramos un sobrio, consistente y claro discurso sobre puntos fundamentales del arte de hoy. Se trata de varias obras en que no importa lo novedoso —varias recrean articulaciones ya conocidas—, sino el resultado de su propuesta. Desde la elección por el “objeto encontrado” (el “objet trouvé” de Schwitters), desde el guijarro hasta el desecho industrial, hasta la opción minimalista que se encuentra en los delicados dibujos, Castro consigue reformular estas formas, y asignarles otro contenido, bien como parte de una de sus creaciones-invenciones, o en sí mismas con el agregado de su gesto al indicarlos y mostrarlos con nueva dimensión.
Lo que felizmente consigue este joven artista es provocar y organizar conceptos, lograr dirigir mirada y pensamiento a través de una poética que elude los alambiques retóricos y se esfuerza y consigue éxito a través de la formulación sencilla y clara. Logra abstracciones que dejan un sedimento de reflexión y, por consiguiente, contribuyen a un mecanismo de atención y reorganización dócil.
Por todo esto es fácil encontrar en estas obras, en este conjunto breve y contundente, un sentido pedagógico que quizás su autor no se ha propuesto, pero que es significativo a través de sus expresiones.
Aun en la utilización de intertextos, y hasta en el gesto divertido del uso de pinzas para ropa “sujetando” las líneas, no hay pretensión impactante, sino natural empleo de lo posible.
Como colofón a su oferta, Castro ha escrito en el muro, al término de la muestra, una invitación para salir del recinto de la galería, caminar unos pasos hasta llegar bajo la enredadera al final de la vía y allí, girando el rostro, mirar al espacio inmenso, el mar. Descubrir lo cotidiano, solo por detenerse a “mirar” y vivir esa mirada.
Una buena experiencia a base de conocimiento, sensibilidad e inteligencia.
3/21/2009
Historia de un naufragio, por Alberto Revoredo

Hoy en el diario El Comercio publican la entrevista que tuve con Alberto. aquí la reproduzco.
EXPOSICIÓN. “Reflexiones sobre el nivel del mar”
Historia de un naufragio
EL ARTISTA MEXICANO VÍCTOR CASTRO PRESENTA UNA SELECCIÓN DE LASOBRAS ESCULTÓRICAS Y PICTÓRICAS REALIZADAS A LO LARGO DE SU ESTADÍA EN NUESTRO PAÍS
Por: Alberto Revoredo
Víctor Castro es de Monterrey, México, una ciudad rodeada por montañas y cordilleras. Cuando bajó del avión que lo trajo a Lima, hace más de cuatro años, lo primero que sintió —como tantos otros— fue la brisa del mar. La humedad se convirtió así en el primer factor de una refriega creativa. Ideas aisladas discurrieron por un recóndito canal al fondo de su cabeza, donde se fueron cocinando a fuego lento hasta tomar forma. Todas las piezas que Víctor presenta ahora en la galería Lucía de la Puente, con el título de “Reflexiones sobre el nivel del mar”, parten de esa experiencia.
Esa es la parte visual de este relato. Para entender la otra historia de esta muestra, esa que fluye por aguas profundas, no hay que tener miedo a mojarse. En esa narración paralela, Víctor no llegó por vía aérea a estas costas, sino que experimentó un cabalístico naufragio. Fue varado por el mar como una piedra sobre la playa.
MAR ABIERTO
La primera pieza, cercana a la ventana de la galería, tiene que ver con la brisa. Y claro, la ventana tenía que estar abierta. ¿Casualidad? “Digamos que tengo la suerte de encontrar lindas casualidades. Objetos que aparecen en el lugar preciso, en el momento preciso, para que yo pueda recuperarlos”, dilucida Víctor. No le creemos. Estamos seguros de que tiene un pacto con el azar.
Virando a babor aparece la segunda creación, el durmiente (Víctor), que en una tarde de verano y modorra soñó con el océano. “El náufrago ve el horizonte en el mar. En el horizonte encuentra la luna, y el reflejo de la luna sobre el mar. Luego aparece la estela de mar (una estructura triangular) que sale a flote como una esperanza, una señal para el infortunado pescador, como una boya en medio de la nada”.
Dibujos plasman su experiencia sobre hojas de doble uso. Aparecen más claves: obituarios, eclipses; palabras aparentemente aisladas adquieren sentido bajo el hilo conductor que les imprime el artista. Esas imágenes conmemoran la señal que llevó a Castro a tierra y a nosotros a un muelle (otra de sus piezas).
Ya en puerto, marejadas golpean contra la ciudad. Sube la marea y trae piedrecillas que ríen, cantan y le piden al artista que les devuelva el favor. Su gratitud va más allá de lo escultórico: Víctor insta al público a acercarse a la costa, y el mar se vuelve loco de vanidad.
Así son las propuestas de Castro, con agitadas e incomprensibles corrientes que se cruzan y que hay que saber navegar con imaginación, con olas de todos los formatos que salpican al espectador y lo involucran; y con piezas que, aunque pueda sonar antagónico, sorprenden por su compleja sencillez. Sin duda, uno de los trabajos más interesantes que ha presentado en Lima.
MÁS INFORMACIÓN
Dónde: Galería Lucía de la Puente (Paseo Sáenz Peña 206, Barranco)Teléfono: 477-9740
Horario: De lunes a viernes de 10:30 a.m. a 8:00 p.m. Ingreso libre.
3/11/2009
Reflexiones Sobre el Nivel del Mar - Piezas
Al llegar a la costa de Lima y sentirse envuelto en la brisa, Victor descubre lo que es vivir en una ciudad litoral y empieza a relacionar sus experiencias con las frecuencias del mar. Son las señales y mensajes vitales que encuentra allí lo plasmado a manera de vínculo en las piezas que dan forma a su decimoprimera muestra. Reflexiones sobre el nivel del mar es el resultado de la contemplación de un viajante y sus emociones a lo largo de sus días cerca a la orilla.
Por su fuerza contenida en su infinidad,
El mar que me oxida, que me humedece, que me estremece,
Que me asombra, que me cubre y que me refleja.
En ocasiones siento cuando me devora
Hace que me sumerja, y busco la manera de flotar, salir de nuevo.
Reflexiones sobre el nivel del mar y sus relaciones con mi proceso, con mi vida, con mi escultura.
(junio 2007- feb 2009)
3/07/2009
Reflexiones Sobre el Nivel del Mar, Miércoles 11 de marzo, galería Lucía de la Puente

Amigos, con gusto los invito éste miércoles 11 de marzo al as 7:30 pm a la exposición: REFLEXIONES SOBRE EL NIVEL DEL MAR, en la galería Lucía de la Puente, este es mi decimoprimer proyecto individual.
El conjunto de piezas que presento son producto de un proceso que comenzó casi desde el día en que llegue a vivir a Lima y así continuó hasta estos días y es básicamente mi diálogo diario con el mar.
Estaré muy contento de poderlos ver por ahí
La muestra va hasta el 8 de Abril.
Paseo Sáenz Peña 206, Barranco
